BIDEN vs. KAMALA: LA VENGANZA PRESIDENCIAL

Existe una creciente especulación de que el presidente Biden podría estar saboteando la campaña de su compañera Kamala Harris después de haber sido presionado para abandonar su propia candidatura a la reelección debido a las preocupaciones sobre su deterioro cognitivo.
- Desde que abandonó la carrera en julio, Biden ha ofrecido poco apoyo a Harris, además de un respaldo formal tardío y desinteresado en X Twitter.
- Algunos analistas sugieren que Biden podría estar resentido con Harris por su papel en expulsarlo de la carrera.
- El ciclo electoral actual podría ser un punto de inflexión clave para los partidos políticos en EE. UU., con implicaciones para el futuro del control del gobierno.
Desde que abandonó la carrera en julio, Biden ha ofrecido poco apoyo a Harris, aparte de un respaldo formal que tardo más de una semana en hacer e hizo de forma desinteresada por X Twitter, y ha faltado a la mayoría de sus actos de campaña. También la ha eclipsado al hacer apariciones públicas notables, como elogiar los esfuerzos del gobernador de Florida Ron DeSantis para hacer frente al huracán mientras Harris lo criticaba.
Algunos analistas políticos sugieren que las acciones de Biden pueden estar motivadas por el resentimiento hacia Harris, posiblemente como venganza por su papel en expulsarlo de la carrera. El estratega republicano Jason Meister afirma que Biden estaba emocionado cuando usó un sombrero de «Trump 2024» en un evento del 11 de septiembre.

En un evento electoral de Trump, el republicano Vivek Ramaswamy insinuó que Biden podría preferir secretamente que Trump gane en el “swing state” Pensilvania. Sin embargo, la portavoz de Trump, Caroline Sunshine, afirmó que Harris no necesita la ayuda de Biden para destruir su campaña después de la mala gestión de estos 4 años y la poca atención que le está dando al Huracán Milton que azota Florida. La Casa Blanca defendió a Biden y un portavoz insistió en que ha apoyado a Harris de manera constante desde que renunció.
¿Qué hay detrás del golpe interno contra Biden?
Este ciclo electoral podría ser un punto de inflexión para uno de los principales partidos políticos y el futuro electoral de Estados Unidos. O ganan los demócratas y dan derecho al voto a los inmigrantes indocumentados, consolidando así su poder por siempre, o los republicanos moderados dan un paso adelante, reforman las leyes electorales y cambian el equilibrio político, creando un escenario del que los demócratas no podrían recuperarse fácilmente.
El resultado podría conducir a la reforma o al colapso de uno de estos partidos, especialmente teniendo en cuenta lo mucho que los demócratas dependen de su capacidad para gestionar los procesos de votación y a los nuevos votantes.

Un punto de inflexión clave se produjo después del decepcionante desempeño de Biden en el debate, que hizo que sus números en las encuestas se desplomaran. Se rumorea que el actual Presidente fue presionado por los mega donantes del partido, que temían que su pobre desempeño arruinara las elecciones en las urnas, para que se bajara de la campaña. La alternativa, según algunos, era que su gabinete lo declarara no apto para el cargo, pero en realidad fueron los patrocinadores financieros del partido los que se alarmaron y presionaron para que se produjera un cambio.
El hecho de que el partido haya optado por Kamala Harris no fue la primera opción, pero liberó suficiente dinero de los donantes para mantener a los demócratas competitivos durante un par de meses más. Harris, aunque no era la candidata ideal a sus ojos, era vista como una mejor opción que Biden, especialmente porque el partido no podía darse el lujo de alienar a su base de izquierda o al crucial voto de las mujeres negras o los militantes de la causa Palestina. La decisión de respaldar a Harris también fue una medida estratégica, sabiendo que, si perdía, despejaría el camino para candidatos más fuertes en 2028.

Quienes inicialmente respaldaron a Biden y arreglaron las primarias a su favor fueron los mismos individuos que luego se pusieron en contra suya. Estaban dispuestos a apoyarlo a pesar de su declive mental, siempre y cuando fueran ellos los que tomaran las decisiones tras bambalinas. Sin embargo, cuando quedó claro que el público estadounidense comenzaba a ver a través de la farsa, rápidamente cambió de rumbo y apoyaron a Harris, sumándole al Gobernador de Minesotta Tim Walz, un moderado que ayudaría a captar el voto conservador indeciso.
La cuestión más importante en juego no es solo la presidencia, sino el control de la Cámara y el Senado. El Partido Demócrata se enfrenta ahora a una situación similar a la de 1972, en la que está atrapado por malas políticas y no puede distanciarse de las reacciones negativas ante las decisiones nacionales. El resultado de esta elección podría determinar no sólo los próximos años, sino el futuro a largo plazo de la política estadounidense. Si Harris pierde, el partido puede enfrentarse a un período de reforma o incluso al colapso, pero si gana, podría consolidar el control demócrata posiblemente para siempre.




