𝙀𝙓𝘾𝙇𝙐𝙎𝙄𝙑𝙊 : EL PROYECTO DE UN ESTADO TECNOLÓGICO DETRÁS DE LAS REUNIONES CON PETER THIEL

𝙀𝙓𝘾𝙇𝙐𝙎𝙄𝙑𝙊 : EL PROYECTO DE UN ESTADO TECNOLÓGICO DETRÁS DE LAS REUNIONES CON PETER THIEL

El mega millonario tecnológico Peter Thiel pasó los últimos meses instalándose en Argentina. Se reunió con Javier Milei y distintos funcionarios del Gobierno como Luis Caputo y Federico Sturzenegger. Sus movidas incluyeron la compra de una mansión en uno de los barrios más caros de Buenos Aires y encuentros con empresarios locales. En esas reuniones habló de política, tecnología, futuro de Occidente y el advenimiento del anticristo, temas que forman parte de su visión desde hace años.

Thiel viene construyendo una red internacional de refugios económicos y políticos, por lo que recibió la ciudadanía neozelandesa en 2011 y también avanzó con trámites en Malta. Personas cercanas a su entorno aseguran que mira a Argentina como un lugar estratégico frente a los cambios económicos y políticos de Estados Unidos.

Peter Thiel con Luis Caputo, José Luis Daza y Santiago Bausili en el Palacio de Hacienda. FUENTE: La Nación.

En completo silencio aparece otro jugador menos conocido: Dryden Brown. El empresario estadounidense también está en Argentina y busca lugares para desarrollar Praxis, su proyecto de ciudad tecnológica privada.

Inspirado por Ayn Rand, Brown de 27 años, fundó la empresa Praxis en 2019. Su idea consiste en crear una ciudad construida desde cero para empresarios tecnológicos, inversores y trabajadores digitales. El proyecto apunta a levantar una comunidad con reglas económicas propias, fuerte presencia de empresas privadas y una estructura pensada alrededor de tecnología, inteligencia artificial y capital financiero.

Dryden Brown.

Praxis consiguió millones de dólares de financiamiento pese a que Brown nunca había construido una ciudad ni desarrollado proyectos urbanos de gran escala. Aun así logró apoyo de fondos de inversión y empresarios tecnológicos vinculados al mundo libertario y al capital de Silicon Valley, uno de estos fue Peter Thiel.

Praxis: la ciudad tecnológica

Praxis nació bajo el nombre Bluebook Cities. Brown y Charlie Callinan imaginaban una ciudad autónoma donde las regulaciones estatales fueran mínimas y el mercado tuviera control casi total sobre el funcionamiento económico.

El proyecto mezcla ideas libertarias, tecnología y urbanismo futurista. Brown definió la estética de Praxis como “hero futurism”, una especie de futurismo inspirado en imperios clásicos, lujo tecnológico y arquitectura monumental.

La ciudad prometida incluiría zonas verdes, edificios inteligentes, infraestructura digital y un sistema económico preparado para criptomonedas, inteligencia artificial y automatización.

Praxis asegura tener decenas de miles de interesados en mudarse cuando el proyecto empiece a funcionar. Un ex empleado de la empresa dice que la idea política detrás del proyecto es “una gobernanza de fascismo autoritario pero sin religión, que sea el estado tecnológico en vez de un partido quien mantiene todo andando”.

Boceto artistico de como se vería Praxis. FUENTE: praxisnation.

El antecedente de Honduras y las ZEDE

El modelo que inspira a Praxis ya existe parcialmente en Honduras. Allí se desarrollaron las ZEDE, sigla de Zonas de Empleo y Desarrollo Económico.

Durante el gobierno de Juan Orlando Hernández se reformó la Constitución hondureña para permitir estos territorios especiales. Las ZEDE funcionan con autonomía administrativa, judicial y fiscal. Tienen reglas propias, impuestos diferenciados y mecanismos privados de arbitraje.

Uno de los casos más conocidos es Próspera, ubicada en la isla de Roatán. También se crean ZEDE en las Islas de la Bahía; Ciudad Morazán, en Choloma, Cortés, Orquídea, San Marcos de Colón y Choluteca.

Próspera fue creada por el empresario venezolano Erick Brimen y recibió inversiones de Peter Thiel, Balaji Srinivasan, Marc Andreessen y otros empresarios tecnológicos vinculados al capital de riesgo y al ecosistema cripto.

Isla de Roatán, sede principal de la ZEDE de Próspera, complejo turístico Pristine Bay. FUENTE: free cities.

El proyecto funciona como una ciudad-empresa. Tiene regulaciones propias, beneficios impositivos y normas diseñadas para atraer capital extranjero y compañías tecnológicas.

Según la ley hondureña, estas zonas poseen la potestad de tener tribunales autónomos e independientes con “sistemas o tradiciones jurídicas de otras partes del mundo”, con presupuesto y sistema tributario propio. El artículo 25 refiere que el “Estado de Honduras podrá expropiar (tierras propiedad de ciudadanos) previa indemnización” con el propósito de facilitar la expansión de las ZEDE. A pesar que la ley fue derogada en 2022, todos sus proyectos siguen en funcionamiento en espera a que se vuelva a sancionar.

Protesta contra las ZEDE en Honduras. FUENTE: cespad.org.

La idea original de estas ciudades privadas viene del economista Paul Romer y fue impulsada por organizaciones estadounidenses que promueven “charter cities”, ciudades especiales pensadas para operar con marcos legales independientes. Se acusa a Peter Thiel de estar financiando la intervención directa e indirecta sobre la política en Honduras, ya que la ex presidente Xiomara Castro y otros candidatos amenazaron con bloquear todo intento de restaurar la ley ZEDE.

Argentina como posible laboratorio

Peter Thiel lleva años impulsando ideas vinculadas a ciudades privadas, autonomía corporativa y reducción del poder estatal tradicional. Además de ser cofundador de PayPal, Thiel financió empresas de vigilancia y análisis de datos como Palantir. La compañía trabaja con gobiernos, fuerzas de seguridad y organismos militares procesando enormes volúmenes de información. Palantir desarrolla sistemas que integran datos financieros, movimientos digitales, geolocalización, registros estatales y monitoreo en tiempo real.

La visión de Thiel gira alrededor de sociedades altamente tecnologizadas, con inteligencia artificial, automatización y sistemas privados ocupando funciones que históricamente pertenecían a los Estados nacionales.

Trump junto Peter Thiel.

Dryden Brown comparte gran parte de esa mirada y Praxis aparece como una versión urbana de esas ideas.

En el entorno de Brown y Thiel circula la idea de conseguir un territorio especial para desarrollar una ciudad similar a Próspera dentro de Argentina.

El país ofrece varios elementos atractivos para este tipo de proyectos: recursos energéticos, tierra disponible, talento tecnológico barato en dólares y un Gobierno alineado ideológicamente con sectores libertarios internacionales. También aparece otro punto central: los data centers.

Elon Musk con Donald Trump, Mike Johnson y JD Vance en el 125.º partido de fútbol americano entre el Ejército y la Marina. Mucha gente quedó sorprendida con el gigantesco anuncio de Palantir junto a los candidatos presidenciales.

El negocio de los data centers

Los data centers son enormes complejos donde funcionan servidores, inteligencia artificial, almacenamiento de datos y sistemas digitales globales. Las grandes tecnológicas necesitan cantidades gigantescas de electricidad, agua e infraestructura para sostener estos centros.

El Gobierno de Milei avanzó con el llamado “Súper RIGI”, un esquema pensado para atraer inversiones multimillonarias vinculadas a energía, minería, inteligencia artificial y centros de datos.

El régimen incluye beneficios fiscales y laborales muy amplios:

  • Impuesto a las ganancias reducido al 15%.
  • Contribuciones patronales cercanas al 10%.
  • Eliminación de aranceles.
  • Libre salida de divisas al exterior desde el tercer año.
  • Flexibilidad ambiental.
  • Protección legal especial para los inversores.

Las empresas además pueden llevar disputas internacionales al CIADI si consideran afectados sus intereses. Las compañías tecnológicas que manejan inteligencia artificial y datos facturan cifras superiores al PBI de muchos países. Argentina aparece como un territorio atractivo por sus costos bajos y capacidad energética.

Por ende, que ambos Peter Thiel y Dryden Brown esten en Argentina podría permitir especular que hay proyectos pensados sin expresarselos al público: ciudades privadas, inteligencia artificial, capital financiero, vigilancia digital y data centers.

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