FERNANDO CERIMEDO Y BRAD PARSCALE: CÓMO FUNCIONA LA ALIANZA DIGITAL ENTRE EL MAGA DE TRUMP Y LA DERECHA LATINOAMERICANA

Fernando Cerimedo es la figura que resalta actualmente en todos los medios de comunicación y buscadores digitales. Estratega político argentino que se convirtió en una figura central de la nueva derecha latinoamericana. Trabajó en campañas de dirigentes como Javier Milei, Rodrigo Paz y Nasry Asfura, gracias a desarrollar una red de medios digitales, troll centers y una red dedicada a alterar la percepción de las personas respecto a candidatos e ideas políticas.
Su socio poco conocido en la estrategia digital es Brad Parscale, el especialista que dirigió la campaña digital de Donald Trump en 2016 y posteriormente su campaña presidencial de 2020. Parscale aporta la infraestructura tecnológica y el manejo de datos, mientras Cerimedo opera políticamente en América Latina. Juntos participan en campañas que conectan al movimiento MAGA de Trump con dirigentes de la derecha latinoamericana.

Brad Parscale, el genio de la percepción digital
Brad Parscale no llegó al entorno de Donald Trump como un dirigente político ni como un estratega electoral reconocido. Su carrera empezó bastante lejos de Washington. Era un diseñador web de San Antonio, Texas, que había aprendido por su cuenta y que en 2004 había comenzado un pequeño negocio dedicado al desarrollo de páginas y marketing por internet.
En sus primeros años estuvo lejos de ser una figura importante. Después de que una empresa tecnológica en la que había trabajado su padre quebrara, Parscale atravesó un momento complicado: se divorció y, según contó años después, estaba prácticamente “en caída libre”. Con apenas 500 dólares, según el cuenta a pesar que ya vivía en un barrio privado de lujo, empezó a buscar clientes de una manera bastante rudimentaria: iba a una librería Borders de San Antonio, se paraba junto a los libros de diseño web y les ofrecía sus servicios a las personas que estaban mirando esos libros.
Ese pequeño negocio empezó a crecer. Parscale creó su propia empresa, Parscale Media, que luego se fusionó con Giles Design y pasó a llamarse Giles-Parscale. Pero el salto que cambió completamente su carrera llegó cuando apareció la familia Trump.
Alrededor de 2011-2012, Parscale consiguió su primer trabajo para el entorno de Trump al ver un anuncio donde buscaban una empresa que les diseñara una página web para Trump International Realty. A pesar del peso del apellido Trump, Parscale ofreció hacer el trabajo por 10.000 dólares, sabía que el poco monto luego se convertiría en millones si les caía bien a la familia neoyorquína, y así fue. Su buen trabajo llamó la atención de Eric Trump, segundo hijo de Donald quien lo contrato para trabajos en su fundación y luego lo conectó para trabajar en la línea de productos de Melania Trump y el sitio de Ivanka Trump. Parscale empezó a trabajar también para grandes empresas y desarrolló especialmente sus conocimientos sobre Facebook y publicidad digital.
Hasta ese momento, Parscale no tenía experiencia política. Su especialidad era vender productos y servicios a través de internet. Esa experiencia terminó siendo justamente lo que llamó la atención de Trump cuando decidió meterse en la carrera presidencial.
La campaña presidencial TRUMP 2016
En febrero de 2015, Trump le pidió que armara una página web para su comité exploratorio presidencial. Parscale cobró 1.500 dólares por ese primer trabajo. Cuando Trump lanzó formalmente su campaña unos meses después, volvió a contratarlo para desarrollar el sitio de campaña.
El trabajo volvió a crecer. La campaña empezó a utilizar a Parscale para manejar la publicidad en Facebook. Mientras buena parte de la política estadounidense seguía concentrada en la televisión y en los métodos tradicionales de campaña, Parscale estaba convencido de que Facebook permitía llegar directamente a millones de votantes. Durante las primarias comenzó manejando buena parte de la estrategia digital desde su propia casa en San Antonio y prácticamente con una sola computadora. Con el tiempo, el pequeño equipo se convirtió en una operación de más de cien personas.
En 2015, Jared Kushner se involucró cada vez más en la estrategia digital de Trump y reconoció el potencial de Facebook. Parscale empezó a trabajar con el equipo para dirigir publicidad hacia grupos específicos de votantes. La campaña podía utilizar bases de datos de simpatizantes, encontrar perfiles similares en Facebook y mostrar distintos anuncios según el público al que apuntaban.
El crecimiento fue muy rápido. Hasta fines de 2015, la campaña de Trump había pagado relativamente poco a la empresa de Parscale por sus trabajos digitales, en verdad, terminaba perdiendo plata en cada trabajo entre recursos y sueldos de sus empleados. Aunque para febrero de 2016, los pagos ya habían pasado a cifras mensuales de seis dígitos por consultoría digital. En junio de 2016, después de que Trump consiguiera la nominación republicana, Parscale fue nombrado oficialmente director digital de la campaña.
Parscale llegó a construir una operación conocida como Project Alamo, instalada en San Antonio. Desde allí se coordinaba una enorme cantidad de publicidad digital. Facebook era la principal plataforma, aunque también trabajaban con Google, Twitter y otros servicios. La operación llegó a tener alrededor de 100 personas y manejó presupuestos de decenas de millones de dólares.
En octubre de 2016, Parscale ya estaba instalado en Trump Tower y supervisaba una estructura publicitaria que rondaba los 200 millones de dólares, aproximadamente, dividida entre televisión y plataformas digitales. Una parte importante de la inversión digital iba a Facebook. Su equipo apuntaba especialmente a votantes de estados decisivos como Wisconsin, Michigan y Pensilvania, utilizando datos y publicidad segmentada.
Parscale también formó un vínculo con Tim Dunn, pastor evangélico y magnate petrolero repúblicano de Texas. Parscale adquirió una vivienda en el oeste de Texas, y, gracias a Dunn, entró al consejo del America First Policy Institute, una incubadora de políticas para la segunda campaña de Trump, liderada por Brooke Rollins, su exasesora de política interna. Además, Dunn es miembro del consejo de la Texas Public Policy Foundation, una entidad que contribuye al proyecto de política derechista y antiregulatoria de Trump, denominado Proyecto 2025.

Parscale y su mayor arma: Facebook
La estrategia de Parscale consistía en aprovechar una característica que la televisión no tenía: podía mostrar mensajes diferentes a personas diferentes. Uno de los ejemplos que dio fue el de la infraestructura, si los datos mostraban que un grupo de personas de una determinada localidad estaba preocupado por los caminos o los puentes, la campaña podía mostrarles anuncios de Trump hablando específicamente sobre infraestructura.
No necesitaban convencer a todo el país con un único mensaje. Podían buscar pequeños grupos de votantes y hablarles de aquello que más les interesaba. Parscale explicó posteriormente que Facebook era especialmente útil para llegar a votantes rurales. Con televisión, comprar un anuncio para llegar a 15 personas concretas de una zona sería absurdo. En Facebook, en cambio, podían encontrar directamente a esas personas.
La campaña también utilizó una enorme cantidad de variantes de los anuncios. Según Parscale, llegaron a probar entre 50.000 y 60.000 versiones diferentes de anuncios de Facebook por día, con algunos días en los que alcanzaron las 100.000 variantes. Los cambios podían ser mínimos: una palabra, una imagen, un fondo o un color. La lógica era probar constantemente qué combinación funcionaba mejor con cada público.

La publicidad digital además estaba conectada directamente con la recaudación de fondos. Los anuncios podían llevar al usuario a una página para realizar una donación, y Facebook terminó siendo una de las principales fuentes de dinero de la campaña. Parscale sostuvo que el sistema ayudó a generar aproximadamente US$240 millones en pequeñas donaciones durante la campaña. En total, la campaña de Trump canalizó alrededor de US$90 millones hacia la empresa de Parscale, principalmente para comprar publicidad digital.
La campaña no se limitaba a comprar publicidad y esperar resultados. La operación combinaba distintas bases de datos. Por un lado estaba la información del Republican National Committee (RNC). Por otro, los datos que la propia campaña había recopilado mediante donaciones, eventos, correos electrónicos, mensajes y otras interacciones. Y también aparecían empresas externas dedicadas al análisis electoral.
El objetivo era identificar qué votantes podían ser persuadidos, dónde estaban ubicados y qué temas podían movilizarlos.
Una de las herramientas utilizadas fue un mapa que permitía visualizar dónde estaban concentrados determinados tipos de votantes. Esto servía incluso para decidir dónde convenía que Trump realizara sus actos de campaña. Los datos servían para tomar decisiones que iban desde qué anuncio mostrarle a una persona hasta dónde convenía que Trump viajara.

Bannon y Cambridge Analytica
En 2016, Parscale incorporó a la controversial Cambridge Analytica a la operación digital de Trump. Varios empleados de Cambridge Analytica se instalaron directamente en las oficinas de Parscale en San Antonio. Inicialmente fueron tres personas, pero el equipo llegó posteriormente a 13 empleados trabajando junto al equipo digital de Trump.
Parscale contó después que, en realidad, su interés inicial no estaba puesto en Cambridge Analytica como empresa. Lo que quería era contratar a Matt Oczkowski, un especialista que había trabajado en la campaña de Scott Walker, gobernador de Wisconsin. Oczkowski estaba contratado por Cambridge Analytica y Parscale terminó incorporando a la empresa para poder trabajar con él.
Cambridge Analytica colaboró con el equipo en diferentes tareas: análisis de datos, encuestas, identificación de votantes persuadibles, búsqueda de potenciales donantes y herramientas para determinar dónde concentrar recursos de campaña. También realizó cientos de miles de encuestas para conocer mejor a los votantes de Trump. Con esa información, los datos del RNC, los datos propios de la campaña y datos comerciales, el equipo construyó herramientas para identificar dónde estaban los votantes que podían cambiar su voto.

La empresa recibió aproximadamente US$5,9 millones de la campaña de Trump. De ese dinero, alrededor de US$5 millones correspondieron a compra de publicidad televisiva y el resto a los servicios y personal de Cambridge Analytica. La campaña utilizó principalmente la infraestructura y los datos del RNC, además de sus propios datos y otros proveedores.
Bannon, vicepresidente de Cambridge Analytica, fue uno de los principales dirigentes de la campaña de Trump en 2016 y ocupó el cargo de jefe ejecutivo de campaña.
Parscale era quien dirigía la operación digital de la campaña. Cambridge Analytica aportaba personal y herramientas de análisis. Bannon formaba parte de la conducción política de Trump y quien proporcionaba información interna estratégica.
Cambridge Analytica se hizo conocida por afirmar que podía utilizar datos para construir perfiles psicológicos de los votantes y dirigirles mensajes personalizados.
Parscale, sin embargo, negó que esa fuera la herramienta decisiva de la campaña. En una entrevista posterior dijo que no utilizó el sistema psicográfico de Cambridge Analytica porque no consideraba que funcionara. Según su explicación, el trabajo que más le interesaba de la empresa era el análisis de datos, las encuestas y la identificación de votantes.
También hubo un cambio durante la campaña. Cuando el RNC comenzó a compartir plenamente sus datos con el equipo de Trump, Parscale y Kushner decidieron utilizar principalmente esa información para la elección general. Según CBS, hacia fines de septiembre o comienzos de octubre de 2016 la campaña dejó de utilizar los datos de Cambridge Analytica y de otros proveedores para esa parte de la operación porque consideraba que los datos del RNC eran más precisos.
Mails filtrados de Jeffrey Epstein también mencionan que Bannon y Parscale habrían estado involucrados en empresas fantasma de lavado de dinero para la compaía financiera OTCM, aunque no hay ninguna información disponible que avale esta declaración.
Parscale escaló lo suficiente dentro del ámbito Trump que podía convencerlo de cambiar sus políticas. Por ejemplo, Parscale le dijo al presidente que tomar medidas contra los cigarrillos electrónicos saborizados podría ser contraproducente para su base electoral. Un artículo de opinión del Washington Examiner, escrito por el activista conservador pro-vapeo Paul Blair, con el titular «Prohibir los cigarrillos electrónicos saborizados podría costarle la reelección a Trump», circuló en la Casa Blanca y se consideró la «opinión de la campaña», según un funcionario de la Casa Blanca involucrado en el proceso. Los asesores de Trump recopilaron un expediente con pruebas que respaldaban la idea de nuevas medidas contundentes para combatir el vapeo entre los jóvenes. Los documentos incluían encuestas de opinión pública, editoriales de apoyo, declaraciones de la comunidad científica y médica, y declaraciones de líderes electos.

El arresto
En septiembre de 2020, Brad Parscale atravesó un episodio que terminó con su detención por parte de la policía en su casa de Fort Lauderdale, Florida.
El 27 de septiembre de 2020, su esposa, Candice Parscale, salió de la vivienda y pidió ayuda a un agente inmobiliario que se encontraba mostrando una propiedad cercana. La policía llegó después de que ella denunciara que Parscale estaba armado y había realizado comentarios sobre hacerse daño.

Se produjo un operativo de aproximadamente dos horas antes de que Parscale saliera de la vivienda. La policía lo encontró aparentemente bajo los efectos del alcohol, lo detuvo y posteriormente fue trasladado a un hospital para ser evaluado. En las imágenes de las cámaras corporales de los policías, Parscale aparece llorando y hablando sobre su relación con su esposa. En el hospital dijo que no podía aceptar que Candice no quisiera mantener relaciones sexuales con él desde hacía meses y que había insistido reiteradamente sobre el tema.
Durante la conversación también afirmó que la llamada de su esposa a la policía formaba parte de un plan para quedarse con su dinero. Parscale aseguró que ella sabía exactamente lo que estaba haciendo y que pretendía utilizar el episodio para quitarle sus bienes. También dijo que se iba a divorciar.
Candice había declarado inicialmente ante los policías que Parscale la había golpeado. Sin embargo, unos días después modificó esa versión y declaró ante el portal Politico que la policía había interpretado mal sus palabras. Aseguró que su marido nunca había sido violento con ella. Parscale fue sometido a una evaluación en el hospital y no fue acusado penalmente por el episodio.

Parscale y Cerimedo, el dúo dinámico digital
Parscale no iba a quedarse enfrascado en las campañas de Trump, quiso expandir sus negocios a la renaciente derecha latinoamericana. Sus contactos de la derecha brasileña le presentaron a su equivalente argentino: Fernando Cerimedo. La relación entre ambos fue tan amena que Parscale lo convirtió en representante de un sector del movimiento MAGA en Latinoamérica, y lo hizo registarse como agente foráneo (FARA) dentro del gobierno norteamericano.
La primera aparición internacional de Cerimedo fue en Brasil, en 2022, después de la derrota de Jair Bolsonaro frente a Luiz Inácio Lula da Silva. Cerimedo difundió una transmisión titulada “Brazil Was Stolen”, en la que sostuvo que las máquinas de votación utilizadas en Brasil habían sido manipuladas para favorecer a Lula. Las acusaciones coincidían con las denuncias que Bolsonaro había realizado anteriormente sobre el sistema electoral. La justicia brasileña acusó a Cerimedo de haber movilizado a las personas hacia el Palacio del Planalto en Brasilia como una forma de emular la toma del capitolio del 6 de enero de 2021 en Washington.
La Policía brasileña investigó a Cerimedo por esas afirmaciones, aunque finalmente nunca fue acusado formalmente, aún así, la justicia espera que se presente ante los tribunales con posibilidad de arresto preventivo.

Parscale tomó nota de todo esto, dandose cuenta que la región era totalmente influenciable ante la propaganda digital, lo que incrementó su interés en trabajar con Cerimedo.
Por su parte, Cerimedo lo conectó con personas del ámbito libertario en Argentina. En 2025, Parscale y Darío Epstein (consultor económico de Milei) se reunieron en Buenos Aires, vinculada a posibles inversiones de empresas energéticas. En ese encuentro también participaron otras personas vinculadas a sectores de la derecha.
La actividad de Parscale junto a Cerimedo se extendió también a otras campañas en el continente. Durante las elecciones presidenciales de Bolivia en 2025, Parscale volvió a la región y trabajó con el equipo de Numen de Cerimedo. Allí utilizó herramientas de análisis de datos desarrolladas por sus empresas.
En Honduras, Parscale ayudó al equipo de Numen que trabajó para Nasry Asfura, candidato presidencial de derecha respaldado públicamente por Donald Trump. Parscale no viajó a Honduras, pero asesoró al equipo sobre el uso de datos para segmentar votantes.
El propio Cerimedo explicó que Parscale había instalado la infraestructura tecnológica con la que trabajaba su equipo. Sus empresas aportaron herramientas para procesar datos y orientar la comunicación política hacia distintos grupos de votantes.
La expansión mundial
El extenso trabajo de Parscale llamó la atención de la maquinaria de propaganda israelí. Para septiembre 2025, se registró ante autoridades de Estados Unidos como agente extranjero para el gobierno Netanyahu.
Parscale lo hizo a través de su empresa Clock Tower X LLC, que firmó un contrato para desarrollar una campaña digital destinada a mejorar la imagen de Israel en Estados Unidos y combatir el antisemitismo. El acuerdo tenía un valor de 6 millones de dólares, equivalentes a 1,5 millones mensuales.
El contrato establecía que Clock Tower X debía producir 100 piezas originales de contenido por mes, y que al menos el 80% debía estar dirigido a la Generación Z a través de TikTok, Instagram, YouTube, podcasts y otras plataformas digitales. El acuerdo también incluía servicios de comunicación estratégica, planificación y distribución. Parscale se comprometió a amplificar los mensajes a través de redes sociales y de propiedades de Salem Media Network, una empresa de medios cristianos conservadores en la que ocupa el cargo de Chief Strategy Officer.
Uno de los objetivos establecidos era alcanzar al menos 50 millones de impresiones digitales por mes. El contrato también incluía un objetivo particularmente específico: influir en la manera en que herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT, Claude y Gemini describieran a Israel y la guerra.
Según Times, la campaña fue presentada públicamente como una iniciativa para combatir el crecimiento del antisemitismo en la derecha e izquierda política. Pero un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores israelí familiarizado con el acuerdo explicó que existía además otro objetivo: evitar que los jóvenes conservadores estadounidenses se alejaran de Israel.

Ese trabajo encajaba directamente con el perfil de Parscale. Su experiencia al frente de la operación digital de Trump le había dado conocimiento sobre la estructura de internet y sobre el movimiento político construido alrededor del presidente estadounidense. Además, su posición dentro de Salem Media le permitía acceder a una red de medios, radios, sitios web y podcasts vinculados al conservadurismo estadounidense.
Según personas familiarizadas con la campaña, distintas empresas relacionadas con Parscale, entre ellas Campaign Nucleus e Influenceable, participaron de una estructura en la que influencers recibían sugerencias de lenguaje para publicar en X, Instagram y TikTok. Clock Tower X describe en su propio sitio este sistema como un “ecosistema de influencers”, compuesto por redes administradas que permiten amplificar determinadas narrativas a través de voces distribuidas.
Uno de los conservadores vinculados a esta estructura fue Eyal Yakoby, conocido por su actividad en X y por sus intervenciones públicas sobre antisemitismo en universidades estadounidenses. Yakoby reconoció haber trabajado con una de las empresas de Parscale, aunque negó haber recibido dinero para defender posiciones que no compartiera previamente.
La importancia de ese trabajo apareció con mayor claridad durante la guerra entre Israel e Irán. Después de que Estados Unidos e Irán acordaran un alto el fuego el 17 de junio de 2026, funcionarios estadounidenses observaron que una parte importante de los influencers del movimiento MAGA no estaba celebrando el acuerdo. Por el contrario, comenzaron a publicar críticas contra Trump por haber aceptado el cese de hostilidades a pesar que se sabe que la mayoría del público está en contra de la guerra.
Algunas publicaciones acusaban a Trump de haberse rendido antes de conseguir eliminar el programa nuclear iraní. Otras difundían contenido crítico del acuerdo y cuestionaban la política de la administración estadounidense. Funcionarios estadounidenses identificaron similitudes en el lenguaje y en el momento en que aparecieron varias de esas publicaciones y comenzaron a investigar si existía una coordinación detrás de ellas. Parscale quedó señalado por funcionarios que seguían esa actividad debido a su trabajo con la red de influencers conservadores y a su contrato con Israel.
La estratégia de Parscale terminó causando un efecto contrario, al saberse que la campaña en contra del cese de hostilidades estaba dirigido desde uno de sus troll centers, solo aumentó el rechazo de la población de derecha respecto a la intervención en Irán.
Un alto funcionario de inteligencia estadounidense describió el problema de esta manera: influencers estadounidenses vinculados a una campaña financiada por un gobierno extranjero podían terminar intentando generar presión para modificar la posición del presidente estadounidense.
Parscale rechazó esa interpretación y afirmó que nunca había trabajado para socavar a Trump. Al mismo tiempo, desde Israel tampoco estaban satisfechos con los resultados. Un funcionario israelí familiarizado con el acuerdo afirmó que el gobierno de Benjamin Netanyahu había contratado a Parscale para mejorar la imagen de Israel entre los conservadores estadounidenses, pero que el apoyo continuaba cayendo.
A pesar del arresto de Cerimedo y la caída de su imperio digital no significan un fin de la manipulación ya que no es el único jugador en la región, gente como Parscale sigue desarrollando las herramientas para alterar la percepción que dirigen a las personas hacia un objetivo deseado. Todo logrado gracias al poder de controlar: datos, segmentación, redes sociales, influencers y la estructura de medios conservadores.





