LAS NUEVAS VALIJAS SECRETAS DEL ESPÍA SCATTURICE

El 26 de febrero de 2025, un jet privado Bombardier Global 5000, matrícula estadounidense N18RU, aterrizó en Aeroparque proveniente de Miami. A bordo viajaban Laura Belén Arrieta, dos tripulantes, y al menos diez valijas. El avión pertenece a Leonardo Scatturice, empresario, ex agente de inteligencia y actual socio de Santiago Caputo contratado para trabajar como canciller paralelo en las relaciones con Estados Unidos.

La nueva cronología
A diferencia de la versión oficial, los fiscales Claudio Navas Rial y Sergio Rodríguez presentaron un dictamen ante el Juzgado Penal Económico N.º 2 que muestra, mediante imágenes de cámaras de seguridad, que ingresaron al menos diez valijas. Las grabaciones muestran a Arrieta, a los tripulantes y a personal de Royal Class (empresa de aviación ejecutiva propiedad de Scatturice) trasladando el equipaje sin que sea revisado por los escáneres.

Los fiscales indicaron que el personal de Aduanas permitió el ingreso del grupo por un pasillo no habilitado, esquivando así los controles. Tras la revisión de las cámaras, confirmaron que otros pasajeros, provenientes de vuelos regulares, sí debieron pasar sus valijas por los canales establecidos.
Además, un testigo declaró que, tras bajarse del avión, Arrieta entregó un celular a una agente de Aduana, quien hizo un gesto de aprobación antes de permitirle avanzar. A las 8:12 de la mañana, el avión ya estaba en la pista. Pocos minutos después, se ve cómo una camioneta blanca de la PSA y dos autos negros se acercan al jet. Posteriormente, las imágenes muestran cómo los tripulantes y Arrieta se movilizan por el aeropuerto sin pasar controles, mientras personal de Royal Class lleva las valijas restantes.

Arrieta viajó con destino a Argentina y permaneció en el país hasta el 5 de marzo, cuando abordó nuevamente el avión rumbo a París, con escala previa en Tenerife. En ese lapso, no brindó declaraciones públicas. Sin embargo, su presencia quedó documentada en múltiples fotos junto a Javier Milei durante la organización de la Convención Conservadora Estadounidense CPAC.
¿El gobierno está nervioso?
Inicialmente, Adorni y Aduana aseguraron que todas las pertenencias fueron controladas. Sin embargo, días después, el titular de ARCA, Juan Pazo, introdujo una nueva explicación: “Las valijas no fueron escaneadas en Argentina porque ya habían sido revisadas en Estados Unidos”. Según Pazo, los estándares de seguridad norteamericanos justificaban no repetir los controles. Agregó que una investigación interna fue iniciada por la Aduana para deslindar responsabilidades.

La figura clave detrás de todo el operativo es Leonardo Scatturice, empresario cercano al gobierno libertario y operador clave en el nexo con el trumpismo. Scatturice, además, compró Flybondi y dirige la firma Tactic Global LLC, contratada sin licitación por el Gobierno argentino a través de la ex SIDE como como una “cancillería paralela” a cargo de las relaciones con Estados Unidos cobrando u$d10.000 por el trabajo. El canciller paralelo Scatturice opera sin control institucional, manejando vínculos internacionales y agendas con funcionarios estadounidenses y del entorno de Trump. La firma fue autorizada por el Estado sin control del Congreso ni difusión pública.

Tras la filtración del dictamen de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA), el gobierno optó por no responder nuevas preguntas. La Casa Rosada solo se limitó a decir que “hay una causa judicial en curso” y que no emitirán comentarios para “no entorpecer la investigación”. Mientras tanto, imágenes y declaraciones contradicen todas las versiones previas ofrecidas por Adorni.
Milei, por su parte, minimizó el escándalo durante una entrevista en LN+, donde criticó a los medios por “inventar fake news” y afirmó que “los grandes generadores de noticias falsas son los periodistas”, mezclando el caso del avión con otras denuncias que lo incomodan.




