🟣 EXCLUSIVA: LOS TESTAFERROS DE TOTO CAPUTO, TIMBEANDO CON TU PLATA EN PARAÍSOS OFFSHORE

En Argentina, los negocios y la política rara vez están separados. Una fuente que antiguamente asesoró al gobierno brindó a La Raíz Online información sobre una red de timba financiera offshore protagonizado por personajes contundentes, Juan Alberto Pazo y Luis “Toto” Caputo junto a su modus operandi.
Caputo y sus diversos socios son funcionarios que entran y salen del gobierno mientras construyen de forma silenciosa empresas offshore, gestionan el dinero de seguros y conectan a familiares y amigos en cada eslabón de la cadena. No te atienden del otro lado del mostrador, ellos son dueños del mostrador.

La red offshore del “mejor ministro de economía de la historia”
Luis Caputo, exbanquero de JP Morgan y Deutsche Bank, pasó de Secretario de Hacienda a Presidente del Banco Central y luego de unas cómodas vacaciones en Brasil en medio de una corrida cambiaria, ahora es ministro de Economía. Junto a él, siempre aparece el mismo círculo: su socio de la consultora Anker Latinoamérica, Santiago Bausili, ahora al frente del Banco Central; y Juan Alberto Pazo, abogado que en su momento dirigió la Superintendencia de Seguros y el importante cargo de Secretario de Producción, Energía y Minería, ahora siendo titular de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).

Juan Alberto Pazo comenzó en la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), el organismo encargado de combatir el lavado de dinero, con Mariano Federici. Luego saltó al sector de Seguros, desde donde construyó una red que combina agronegocios, finanzas y entidades offshore.
Su firma, Invernea, administra más de 35 mil millones de pesos, 41.000 cabezas de ganado y miles de toneladas de granos. La empresa, Invernea, oficialmente se presenta como un fondo de inversión que combina la economía financiera y la real por medio de fideicomisos para desarrollar las áreas de ganadería junto a la agrícola y forestal. En 2024, Pazo declaró poseer el 90% de las acciones de Invernea.
Entre sus inversionistas se encuentran gigantes como Allianz, Zurich, La Caja, La Segunda, Mercantil Andina, San Cristóbal y Holando. Varias de estas firmas estaban bajo la supervisión de la misma Superintendencia de Seguros que Pazo alguna vez dirigió.

Nada de esto fue casualidad, Invernea incorporó como ejecutivos a exfuncionarios públicos: Martín Voss, exfuncionario de Seguros; Ignacio Federici, exjefe jurídico de la agencia; e incluso a los hijos de Caputo y Sergio Iraeta, secretario de Agricultura desde 2024. Hasta el propio Bausili aparece como asesor externo. Uno de los hijos de Caputo, Nicolás Caputo es el Director de Administración y Finanzas en Invernea.
Desde el lado público, Pazo sacó ventaja de haber sido Superintendente de Seguros de la Nación y de haber nombrado a su segundo Guillermo Plate como Superintendente. Además del gran favor que le hicieron Milei y Caputo con la creación de un nuevo puesto adaptado para el: Secretario de Planeamiento y Gestión para el Desarrollo Productivo y de la Bioeconomía en 2024. Este puesto le habría permitido tomar decisiones sobre el mercado de la carne para beneficiar directamente los proyectos de Invernea, por ende, beneficiarse a sí mismo.

Por su parte, otro de los socios de Caputo, Mariano Federici, hermano de Ignacio, fue designado al frente de la UIF en 2017. Irónicamente, en su propia declaración jurada de 2015 había admitido tener casi 1,8 millones de pesos (unos 120.000 dólares) en “Castlerigg International Limited”, un fondo radicado en la isla de Curazao, presentado como estadounidense pero en realidad ubicado en un paraíso fiscal dependiente de los Países Bajos.

Hoy, lejos del Estado, Federici es director de K2 Integrity, una consultora global de compliance, desde donde sigue moviéndose en el mismo terreno de secretos financieros. Se sospecha la posibilidad de que utilizaría la información privilegiada de su paso por la UIF y su trabajo actual para beneficio de su socio Juan Pazo.

La representación offshore
Pazo y su esposa, Josefina Helguera, están vinculados a Harbour House 1533 Corp en Panamá, así como a empresas vinculadas a la marca de moda Rapsodia en México y Paraguay. Nombres conocidos aparecen recurrentemente en estos documentos: Sol Acuña, Maximiliano Voss (hermano de Martín), Fernando Minaudo, Diego Zaffore, María Eugenia Oliver, entre otros.

La esposa de Federici, María Eugenia Oliver, aparecía como apoderada de una financiera offshore en Panamá ligada al grupo de Francisco De Narváez, investigado por la misma UIF que su esposo dirigía.

Además trabajaba para «Las Blondas SA» que comercializa Rapsodia, Caro Cuore, Punto Cruz y Baby Cotton. Curiosamente, la esposa de Pazo, Josefina Helguera, es socia en el Grupo Textil Alas y Las Blondas SA junto a De Narváez y Sol Acuña.

Los lazos familiares también son clave. Las familias Iraeta y Helguera están entrelazadas, lo que explica la facilidad con la que los nombramientos políticos y las empresas privadas se retroalimentan. Hasta la Entidad Cooperante bajo la Ley 22.400, presidida por Jorge Luis Costas Zottos, un pariente de la dinastía Patrón Costas, termina dentro de la misma red, moviendo millones sin supervisión.
Mientras tanto, Bianca Orlandini, exjefa de prensa de Pazo en la Superintendencia de Seguros, dirige las comunicaciones en el Banco BICE y fundó la agencia de relaciones públicas Moyo. Entre sus clientes se encuentran las antes mencionadas Invernea, Anker y Seguro Verde. Sus publicaciones presentan a Pazo en eventos empresariales como si el fuera el centro de atención, dejando de lado o minimizando a gobernadores y ministros presentes.


Caputo, Pazo y Federici armaron un sistema donde los cargos públicos, los negocios privados y los lazos familiares y corporativos se fusionan. Invernea no es una consultora más, sino una mega red dirigida por quienes dominan la economía argentina y su poderoso sector agroindustrial. Su brazo legal está controlado por el hermano del que dirigió la Unidad de Inteligencia Financiera, la misma agencia encargada de combatir la corrupción y el lavado de dinero. Con oficinas en Washington y Miami, la firma fue creada por un exfuncionario público que supervisaba la industria aseguradora nacional, para luego convertir a esas mismas empresas en sus clientes privados.
Es tarea de los expertos en materia legal investigar si esta red encaja en categorías delictivas como abuso de autoridad, negociaciones incompatibles, enriquecimiento ilícito, malversación de fondos y tráfico de influencias.




