El poder de la guadaña: Milei desmantela el Instituto Nacional del Cáncer.

El Gobierno cercenó el programa de cuidados paliativos del Instituto Nacional del Cáncer: ordenó la suspensión de compras de opioides como morfina y metadona, esenciales para tratar el dolor en pacientes con cáncer, y despidió a 6 de los 8 integrantes del equipo encargado de llevar adelante el programa. El programa proporcionaba formación interdisciplinaria, apoyo a equipos en todo el país y suministros de medicamentos a las 24 jurisdicciones, beneficiando especialmente a las provincias más pobres, donde un tratamiento oncológico sería algo imposible de costear por la mayoría de los habitantes.
Una referente importante del área recortada nos informó que la eliminación del programa afectará el acceso a la atención especializada y aumentará el sufrimiento de los pacientes con dolor crónico… algo que calificó como un atentado contra los derechos humanos y la dignidad de los pacientes que agonizan.
La misma también se hizo eco de la denuncia de la Federación de Profesionales de la Salud (Fesprosa) denunció que, desde 2024, la suspensión de entrega de medicamentos oncológicos por la disolución de la Dirección de Asistencia Directa por Situaciones Especiales (Dadse) provocó al menos 60 muertes: las consecuencias sin dudas, son crueles, mensurables y obscenas. La agrupación también señaló despidos masivos en hospitales como el Posadas, Bonaparte y Sommer, además de 180 cesantías en el Ministerio de Salud, afectando áreas como VIH, tuberculosis, lepra y vacunas que coinciden con la polémica salida de Argentina de la OMS, que fue señalada como un factor que profundiza el debilitamiento de las políticas públicas de salud que hoy son consideradas como un fastidio por el tono del gobierno actual.
Javier, la parca.
Mario Lugones, el actual ministro de la cartera de salud, suspendió la compra y distribución de medicamentos para el cuidado paliativo de pacientes en etapa terminal y lógicamente desato una polemica que tiende mas a implosionar que a difundirse como tal…el recorte como situación, aumentará drásticamente la prevalencia del cáncer, los padecimientos asociados y dejará a más pacientes sin atención especializada ni alivio del dolor. Además el instituto coordina sus prácticas con la Asociación Argentina de Cuidados Paliativos en paralelo con otros institutos de formación…es razonable: si son desfinanciados, los profesionales no pueden subsistir como tales y pronunciarse en contra podría generar represalias en su contra.

La medida es por demás polémica por el simple hecho de ser inmoral y ser otra acción gubernamental restrictiva que peca de soberbia: básicamente aseguró el dolor permanente de personas que lo único que hicieron fue contraer una enfermedad. No hay que intelectualizar demasiado el asunto para discernir entre lo que esta bien y mal: el cáncer como enfermedad es un símbolo inequívoco de miedo, sufrimiento y temor por perder la vida.
Sin embargo, el gobierno y su máximo mandatario no tiene ni le interesa ocuparse de una agenda realista con incumbencia social: pobres, desamparados o pacientes terminales doloridos, da lo mismo. Lo único que hoy parece priorizar la agenda pública es negar la realidad, justificar lo injustificable e instar al presidente a mantener su postura genuflexa hacia líderes mundiales como Trump o Musk.




