LA NUEVA ESTAFA CON LA LUZ Y EL GAS

LA NUEVA ESTAFA CON LA LUZ Y EL GAS

El mercado eléctrico mayorista de Argentina ha sido testigo del ingreso de Trafigura S.A., una empresa de origen singapurense con operaciones internacionales y conocida por su subsidiaria Puma Energy. Sin embargo, su entrada al mercado argentino no es un hecho aislado del actual gobierno, sino el resultado de acuerdos iniciados durante la administración de Cristina Fernández de Kirchner.

El punto de conexión se encuentra en la asociación de Trafigura con Vista Oil, una de las principales explotadoras del yacimiento de Vaca Muerta. Este vínculo fue facilitado durante la gestión de Miguel Galuccio, nombrado por Cristina como CEO de YPF.

Cristina junto a Galuccio y, el ahora libertario, Daniel Scioli.

La Estrategia de Galuccio y la Dolarización de la Energía

El rol de Miguel Galuccio en este entramado no es menor. Durante su gestión en YPF, la compañía acumuló deudas y quedó sujeta a tribunales extranjeros por decisiones ejecutivas que incluyeron acuerdos poco transparentes. Tras su salida de YPF, Galuccio fundó Vista Oil, una nueva petrolera que rápidamente se alió con Trafigura para implementar un modelo de venta de energía dolarizada en Argentina.

Este sistema de dolarización, que encarece los servicios energéticos, ha sido señalado como una estrategia diseñada para beneficiar a multinacionales, mientras los consumidores argentinos enfrentan tarifas exorbitantes.

El Costo para la Clase Media

Mientras estas corporaciones amplían su control sobre el mercado energético, la clase media argentina se encuentra atrapada pagando precios internacionales por servicios que no reflejan una mejora en su calidad. La electricidad y el gas, básicos para cualquier hogar, se cobran «a precio suizo» pero se suministran con una calidad que muchos califican de «africana».

El ingreso de Trafigura y la dolarización de la energía no son eventos aislados, sino parte de una estructura sistémica que perpetúa el beneficio de grandes corporaciones en detrimento de los consumidores. El modelo parece diseñado para transferir la carga económica a los hogares argentinos, mientras un selecto grupo de empresarios y funcionarios se beneficia de las decisiones tomadas en los más altos niveles.

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