EL MINISTRO MARRANO: EL OSCURO PERFIL DE CUNEO LIBARONA

Con un frondoso prontuario y una fama que lo precede desde los 90’s, el Ministro de Justicia parece ser un funcionario ideal del actual gobierno. Desde el caso Coppola, la causa Amia y sus polémicas intervenciones mediáticas en la actualidad, parecen vaticinar el tipo de Argentina que se viene gestando.
Milei anunció a Cuneo Libarona como el ministro de Justicia de su gobierno hace ya más de un año y a los pocos meses de asumir, comenzó a perfilarse como uno de los altos funcionarios (probablemente) que tendría que salir a dar explicaciones del porque sus dichos…y no se hizo esperar.
El ministro protagonizó un escándalo durante su exposición ante la Comisión de Mujeres y Diversidad de la Cámara de Diputados en agosto de este año: La reunión fue destinada a abordar las políticas del gobierno nacional en materia de violencia de género y a justificar el cierre del Ministerio de la Mujer durante el comienzo de la era libertaria.
Cúneo Libarona inició su presentación señalando lo que describió como ineficiencias estructurales en el extinto ministerio, afirmando que de más de 1.000 empleados, solo 70 trabajaban de forma permanente, mientras que los demás operaban mediante Zoom, con funciones indefinidas y contrataciones irregulares. Además, denunció la falta de resultados tangibles en la prevención y asistencia a víctimas de violencia de género, a pesar de un presupuesto anual de 8 mil millones de pesos. Según el ministro, la estructura superponía tareas con otros organismos estatales y programas como «Menstruar», cuya ejecución fue calificada de deficiente (y polémica).

En defensa del cierre del Ministerio,Cuneo sostuvo que este no cumplía su objetivo y que los recursos podrían destinarse mejor a otras áreas: “Se acabó solo el género, nosotros vamos por otros valores, nosotros vamos por la familia” Argumentó que la familia es el eje central de la sociedad y la educación, y criticó lo que definió como “diversidad de identidades sexuales no alineadas con la biología”, calificándolas como “inventos subjetivos”. Todo el temario sobre género y sexualidad (y la cartera ministerial de género) en sí es pasible de ser debatido , ya que en sí forma parte de una agenda internacional que siempre evoca la polémica Sin embargo no es casual que alguien como Libarona se encargue de detonar bombas en el gobierno y poner su mejor cara de yo no fui….
La diputada radical Carla Carrizo le recrimino dentro del recinto exponer posturas personales que contrarían las leyes vigentes, exigiendo que estudie antes de emitir opiniones como máxima autoridad de Justicia. El diputado Maximiliano Ferraro lamentó el desconocimiento de Cúneo Libarona hacia los avances legales en derechos de las diversidades sexuales y denunció la discriminación histórica sufrida por estos colectivos. El ministro intentó reforzar su postura leyendo extractos de discursos del presidente Javier Milei, destacando que la violencia debe castigarse sin importar el género y reiterando que el Ministerio de la Mujer representaba un gasto innecesario. Sin embargo, dejó accidentalmente el micrófono encendido mientras justificaba sus palabras ante su asesor Marcelo Ruiz: “No, boludo, esto está textual del discurso de Milei”. El ministro luego se excusó en distintos medios, como el programa que conduce el amigo del presidente, Johnny Viale. Allí dijo que lo expuesto respecto al género y la biologia coincidía con su pensamiento pero que fue el presidente quien redactó el texto de exposición..el resto del panel lo observo incrédulos de esa supuesta torpeza.

Una carrera más que polémica.
En octubre de 1996, un simple jarrón de terracota se convirtió en el epicentro de uno de los casos judiciales más mediáticos y controvertidos de la historia argentina. Dentro del objeto, que Guillermo Coppola, representante de Diego Maradona, aseguraba haber recibido como regalo de una expareja, se encontraron 406 gramos de cocaína de baja pureza. Este hallazgo dio inicio a una causa judicial que terminaría siendo anulada años más tarde, con los roles de acusados y acusadores invertidos.
El oficial inspector Sergio Camaratta, de la policía Bonaerense, presentó una denuncia en 1996, alegando haber recibido información anónima sobre una red de narcotráfico vinculada a figuras de la farándula. Sin embargo, años después, se comprobaría que esta declaración era falsa. El juez Hernán Bernasconi, quien lideró la causa, ordenó abrir el expediente 575, designando al principal Daniel Diamante como agente encubierto.
La lista de sospechosos incluía nombres como Marcelo Tinelli, empresarios como Carlos Ferro Viera y hasta el cantante Luis Miguel. Pronto comenzaron los allanamientos, y la causa ocupó un lugar resonante en los medios argentinos. El 9 de octubre de 1996, un allanamiento en el departamento de Coppola en Avenida del Libertador culminó con el hallazgo del jarrón que contenía la droga. Tres días después, el representante se entregó a la justicia, mientras las cámaras de televisión transmitían en directo y Coppola pasó 97 días en prisión, acusado por Bernasconi de liderar una banda de narcotraficantes.
Dos testigos de identidad reservada, Samantha Farjat (inmortalizada por Machito Ponce en su tema «Samanta») Julieta La Valle, se convirtieron en piezas clave del caso. Ambas afirmaron inicialmente que Coppola vendía drogas, pero más tarde declararon que habían sido obligadas por Bernasconi a incriminarlo y que la droga encontrada en el jarrón había sido plantada. Estas declaraciones, realizadas ante el juez federal Roberto Marquevich, marcaron un giro en la causa
En 1997, la Cámara Federal de Mar del Plata retiró el expediente del juzgado de Bernasconi y lo trasladó a Buenos Aires. El Tribunal Oral Federal N° 2 anuló finalmente la causa Coppola el 22 de julio de ese año, criticando duramente a Bernasconi y a los funcionarios judiciales involucrados. El caso culminó con penas severas para los policías, funcionarios judiciales y testigos que participaron en las irregularidades. El juez Gabriel Cavallo llegó a acusar a Bernasconi de formar parte de una asociación ilícita. El rol del actual ministro, jugó un papel decisivo al exponer las irregularidades del caso y lograr que las testigos cambiaran su declaración: el caso lo consolidó como abogado mediático pero también expuso las fallas del sistema judicial y policial argentino, dejándolo a Libarona como un referente infame de la desconfianza en las instituciones.

Casos resonantes de los años 90
En la década de los 90, representó a Emir y Amira Yoma, excuñados de Carlos Menem, en casos de corrupción y narcotráfico. Emir Yoma fue señalado como líder en el desvío de armas a Ecuador y Croacia, aunque fue liberado tras seis meses de prisión por orden de la Corte Suprema. Por su parte, Amira estuvo involucrada en el escándalo conocido como «Yomagate», relacionado con tráfico de drogas, aunque también fue sobreseída.
En este contexto, la secretaria de Emir Yoma, Lourdes Di Natale, jugó un rol clave en la causa de tráfico de armas al aportar pruebas incriminatorias contra su jefe. Di Natale, quien fue pareja de Cúneo Libarona y madre de su hija, murió misteriosamente en 2003 al caer desde un décimo piso. Aunque su muerte fue inicialmente catalogada como suicidio, la causa fue reabierta varias veces, sin que se llegara a esclarecer el caso.
Causa AMIA
Cúneo Libarona se vinculó a la causa AMIA en 1997, cuando ejercía la defensa del excomisario Juan José Ribelli, detenido bajo la acusación de haber participado en el atentado contra la mutual judía. El episodio que marcó su participación ocurrió el 25 de marzo de ese año, cuando Ribelli se reunió con el juez Juan José Galeano y le entregó un video casete robado del despacho del magistrado.El video contenía imágenes comprometedoras de una entrevista entre Galeano y Carlos Telleldín, acusado de haber entregado la camioneta Trafic que habría sido utilizada en el ataque. Según la acusación, Cúneo fue quien proporcionó ese material a Ribelli, lo que llevó a su detención el 17 de abril de 1997.
El entonces juez federal Norberto Oyarbide ordenó la detención de Cúneo Libarona, quien fue acusado de coacción agravada y encubrimiento, delitos con penas de entre 5 y 10 años de prisión. Pasó más de 30 días detenido, en medio de una intensa cobertura mediática y cuestionamientos de su rol en el marco de la causa… Que a pesar de la insistencia de los fiscales Oscar Amirante y Guillermo Marijuán para que la acusación avanzara,finalmente no prosperó. La carátula fue finalmente reducida a “amenazas”, un delito de menor gravedad con penas de seis meses a dos años.
En entrevistas, Cúneo Libarona defendió su actuación y sostuvo que las acusaciones formaban parte de un intento por encubrir irregularidades en la investigación del atentado. “Padecí al juez Oyarbide, que me detuvo durante treinta días. Por suerte, después se aclaró todo, pero me costó sudor y lágrimas. En 1997 saqué a la luz una verdad: cómo se había armado la causa AMIA y cómo se había detenido injustamente a los policías que defendía».

También estuvo involucrado en casos como el de Giselle Rímolo, condenada por ejercicio ilegal de la medicina y homicidio culposo, y el de la fiesta Time Warp, donde fallecieron cinco jóvenes por consumo de drogas adulteradas. En ambos, asumió roles de defensa en un contexto de fuerte repercusión en los medios, que no es para menos con semejante historial laboral…pero ¿por qué alguien con semejante perfil es el elegido de los Milei para encabezar la cartera ministerial de Justicia? Ambos se conocieron en la Corporación América y coincidieron aparentemente por tener las mismas ideas liberales y en el entorno liberal lo califican como alguien con una cabeza distinta…Después de todo, ¿quién quiere una Argentina distinta sin los mismos de siempre?




