Trump vs Kamala: El gobierno a la espera de los resultados.

Elecciones en EE.UU.: cómo se perfilaría la relación con Argentina y América Latina según gane Trump o Harris.
La afinidad entre Javier Milei y el ex presidente republicano Donald Trump es innegable. Sin embargo, los analistas señalan que este vínculo podría ser una base sólida para iniciar la relación bilateral, pero no representa una garantía de apoyo incondicional.
En el caso de que la demócrata Kamala Harris gane la presidencia, se anticipa una relación más pragmática, con la posibilidad de avanzar en acuerdos sobre temas como Venezuela, Ucrania y la creciente influencia de China en la región. La relación con el FMI, con cualquiera de los dos, parece que quedará en manos de tecnócratas. Este martes, los estadounidenses decidirán entre Trump y Harris, mientras Argentina observa con interés. No solo porque Estados Unidos es un aliado estratégico para el gobierno de Milei, sino también porque Milei ha manifestado abiertamente su respaldo a Trump.
Desde el entorno de Milei, se percibe entusiasmo ante una posible victoria de Trump, con quien comparte ciertos valores conservadores y un estilo similar. Ambos líderes han intercambiado elogios públicamente y se encontraron brevemente en un evento en Washington en febrero. Sin embargo, los expertos consideran que, si Harris gana, la relación con Estados Unidos no cambiará drásticamente respecto a la actual administración de Biden.
Posible relación con Trump
Juan Cruz, ex director del National Security Council para América Latina durante el gobierno de Trump, señala que la afinidad personal y política entre Milei y Trump podría ser un punto a favor en una nueva gestión republicana, pero advierte que la relación tendrá sus límites. Según Cruz, la administración de Trump adoptaría políticas «transaccionales» y «unilaterales», lo que representa una oportunidad para Argentina, aunque los beneficios específicos dependerán de cada negociación.
Un tema de posible cooperación es Venezuela, donde ambos países comparten intereses alineados. También podría darse una política migratoria transaccional, con propuestas como la deportación de inmigrantes sin papeles a países dispuestos a colaborar, entre ellos Argentina, si existiese voluntad en este sentido.
En cuanto a la lucha contra el narcotráfico, Trump es firme en su postura de retomar una política de combate directo al problema. En este sentido, la colaboración de Argentina sería apreciada, ya que Estados Unidos buscaría reforzar sus alianzas en América Latina, en contraposición a países como Colombia y México, que tienen enfoques distintos en este tema.
La relación entre Argentina y EE.UU. también se vería fortalecida en cuestiones de apoyo a Israel. Trump, explica Cruz, asumiría una postura más decidida en este aspecto, potenciando su colaboración con aliados que comparten esta visión.
Respecto a China, Cruz prevé una mayor presión para reducir los lazos comerciales con Beijing. Aunque Estados Unidos no impondría un corte total, se alentaría a Argentina a explorar otros mercados en Asia, como Vietnam o Japón, especialmente en sectores estratégicos como el litio, donde EE.UU. quiere asegurar su acceso a recursos críticos.
Sobre las inversiones en Argentina, Cruz es cauteloso. Si bien Trump, como empresario, podría ver oportunidades, advierte que Argentina deberá facilitar la salida de capitales y mejorar las condiciones para los inversionistas si desea atraer más inversiones extranjeras.
Posible relación con Harris

Arturo Valenzuela, ex subsecretario de Estado para América Latina en la administración de Barack Obama, señala que, en caso de una victoria de Harris, la relación entre Argentina y EE.UU y se mantendría en términos pragmáticos. La afinidad de Milei con Trump no influiría en la diplomacia estadounidense, ya que el objetivo sería avanzar en intereses compartidos, sin dejar lugar para ajustes ideológicos.
Benjamin Gedan, ex director del Consejo de Seguridad para el Cono Sur durante el gobierno de Obama, coincide en que tanto Trump como Harris mantendrían un interés en fortalecer la relación con Argentina, dada la postura alineada de Milei con Estados Unidos, a diferencia de otros líderes de la región.
La negociación con el FMI
Argentina se prepara para iniciar negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en busca de un nuevo préstamo que incluya un desembolso adicional de fondos. Estas gestiones coincidirán con la asunción de un nuevo presidente en Estados Unidos en enero, lo que ha generado expectativas en el gobierno argentino sobre el rol que podría tener Donald Trump, en caso de ser electo, en favor de Argentina, dada la influencia de EE.UU. en el FMI. Vale recordar que, durante su anterior mandato, la administración de Trump ejerció presión en el directorio del FMI para otorgar el mayor préstamo de la historia a la Argentina, destinado al gobierno de Mauricio Macri y aún en proceso de pago.
Sin embargo, Juan Cruz, exfuncionario de la administración Trump, se muestra cauteloso sobre esta posibilidad: “A pesar de la afinidad entre los presidentes, las decisiones dependerán de un debate entre el Tesoro, el Departamento de Estado y la Casa Blanca”, afirmó. Explicó que, aunque la Casa Blanca podría considerar la relación de alianza y simpatía entre ambos mandatarios, es probable que los tecnócratas adopten una postura más estricta. «Es complicado seguir enviando fondos. Los apoyamos una vez, pero los economistas tienen reservas y sienten incomodidad ante un apoyo sostenido de esta magnitud», advirtió Cruz. No obstante, señaló que si la Casa Blanca se muestra decidida a apoyar, es posible que se encuentre una forma de continuar, aunque advirtió que un respaldo indefinido no es viable.
Por su parte, Benjamín Gedan considera que Kamala Harris, si fuera electa, dejaría al Departamento del Tesoro las decisiones sobre Argentina y el FMI. “La política macroeconómica de Milei es bien vista tanto en Washington como en Nueva York; sin embargo, no está claro que Argentina justifique una inyección significativa de nuevos fondos por parte del FMI”,




