Países Firman El «Pacto Para El Futuro» En La ONU

En los últimos años, no hemos parado de escuchar sobre la “Agenda 2030 del Desarrollo Sostenible”, pacto de la ONU firmado por los países miembros en el que se comprometían a cumplir con los 17 objetivos pactados para el año 2030. Estos objetivos giran alrededor del cambio climático, finalizar la pobreza, mejorar las capacidades laborales y la tecnología del conocimiento. A menos de seis años de la fecha límite de la Agenda, lo único que vemos en todo el mundo es un empeoramiento en cada sector mencionado.
- El Pacto para el Futuro incluye medidas para reformar el Consejo de Seguridad de la ONU y abordar la representación de África, Asia-Pacífico y América Latina.
- Se acusa a la ONU de querer privatizar recursos, educación y salud, beneficiando a empresas y bancos.
- El Pacto para el Futuro añade temas como inteligencia artificial y deuda climática a la Agenda 2030.
- El pacto fomenta más control sobre redes sociales y regulación de la IA.
Fuera del agradable lenguaje con el que esta escrita, donde contrataron al famoso sociólogo Jordan Peterson para ayudar a hacerla mas “digerible”, la Agenda lo que realmente busca es una privatización completa de toda la vida humana: los recursos naturales, la educación, la salud y los gobiernos. Bajo el nuevo modelo de la Agenda, los gobiernos no deberían ser otra cosa que facilitadores para las empresas privadas transnacionales y los bancos.

Con la “pandemia” de 2020, los redactores de esta Agenda, ósea la ONU junto al Foro Económico Mundial de Davos, aceleraron la propaganda y aplicación de los objetivos. El mismísimo director del Foro, Klaus Schwab no se cansó de repetir que la “pandemia” era una “gran oportunidad para transformar el mundo” y presento su proyecto complementario a la Agenda llamado “El Gran Reinicio”.

Ahora, la ONU quiere reforzar el compromiso de los países con la Agenda con una expansión de los objetivos de desarrollo llamada “El Pacto para el Futuro”, un proyecto de 42 páginas donde suma la inteligencia artificial, la desigualdad, paz internacional y deuda climática. El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, instó a los líderes a actuar, no solo a ponerse de acuerdo.

Los compromisos clave del Pacto incluyen reformar el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, avanzar hacia una gobernanza global, apoyar el desarme nuclear y un Pacto Digital Mundial para la gobernanza de la IA (ósea monopolizar).
Los cinco puntos mencionados en el documento de la ONU incluyen:
• Desarrollo sostenible: «impulsar» los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, que vienen aplicándose super lento en áreas como la erradicación de la pobreza, la sostenibilidad ambiental y el cambio climático. El pacto destaca la urgencia de cumplir estos objetivos, reforzando los compromisos asumidos en el marco del Acuerdo Climático de París para mantener el “calentamiento global” dentro de los supuestos límites seguros y promover las transiciones hacia las energías renovables.
• Paz y seguridad internacionales: destaca la necesidad de abordar las causas de los conflictos, incluidas la desigualdad y la injusticia. Exige sociedades más inclusivas y pacíficas, además de aumentar los esfuerzos para proteger a los civiles durante los conflictos.
• Pacto Digital Mundial: se centra en monopolizar la inteligencia artificial (IA) bajo la excusa de “garantizar que la tecnología se utilice para el bien común”. También menciona la necesidad de una gobernanza responsable de la IA, creando marcos para la cooperación internacional en materia de tecnología
• Los jóvenes y las generaciones futuras: las Elites dicen querer garantizar que las decisiones de hoy tengan en cuenta los intereses de las generaciones futuras. Esto implica involucrar a los jóvenes en los procesos de toma de decisiones a todos los niveles. Posiblemente sea seguir poniendo jóvenes a leer guiones escritos por los directivos de la ONU, como Greta Thumberg en su momento.
• Transformar la gobernanza mundial: pide reformar las instituciones multilaterales, incluida la ONU, para abordar mejor los desafíos del siglo XXI, como las “pandemias”, el “cambio climático” y la creciente desigualdad. Fomenta más trabajo en conjunto de la sociedad civil y las autoridades locales con el sector privado.
Transición ecosocial:
Otro tema que viene mencionándose en artículos del Foro Económico Mundial y no se deja de lado aquí es el intercambio de deuda por recursos naturales. En este caso, disfrazan el verdadero objetivo que es la expropiación y privatización de los recursos naturales nacionales bajo el lema de “una transición ecosocial” para los países en desarrollo (ósea los países pobres). El Pacto hace hincapié en que muchas naciones, en particular las del Sur Global, enfrentan altos niveles de deuda, lo que dificulta la financiación de la acción climática y una transición verde. En sí, los países endeudados pueden condonar parte de su deuda a base de cumplir objetivos climáticos innecesarios, como cancelar programas nucleares, alterar la infraestructura de las ciudades, reducir el consumo de carne y el uso de los automóviles, muy parecido a lo que vivimos ahora en Argentina y tal cual proponía Rodríguez Larreta en su momento.
También menciona que se debe eliminar gradualmente los subsidios a los combustibles fósiles y la promoción de inversiones en alternativas de energía limpia, así como garantizar que las comunidades marginadas, como los grupos indígenas y las poblaciones de bajos ingresos, no se queden atrás durante la transición.

Control de redes sociales:
El combate a este pacto se hará difícil ya que con el Pacto Digital Global se busca regular, aún mas, las redes sociales para convertirlas en lugares de “respeto y beneficio para todos”. Esto sería cumplir el sueño de Mark Zuckerberg de terminar con el anonimato en internet, aplicar regulaciones para obligar a las empresas a revelar información privada de sus usuarios y patrullar los discursos de odio. Y por sobre todo luchar contra la “desinformación”, en especial la desinformación electoral y contra las farmacéuticas.
Gobernanza global:
Ante todo esto, deberíamos hacer las preguntas que hace el periodista Derrick Broze: ¿Quién le dio a la ONU autoridad sobre nuestras vidas en primer lugar? ¿Por qué la ONU negocia documentos en nuestro nombre sin consultar jamás a la gente? ¿Qué sucede si optamos por rechazar los edictos de la ONU y forjar nuestro propio camino? Lo más importante es: ¿qué sucederá si los habitantes del mundo optamos por organizarnos y centrar nuestra energía en cómo será el futuro en 2030 y más allá?
Aunque Argentina ha decidido no adherirse al nuevo Pacto, no podemos negar que la Agenda 2030 está siendo perfectamente aplicada. Desde Alberto Fernández diciendo que “el futuro será verde, o no va a ser” en una conferencia del Foro Económico Mundial, Rodríguez Larreta y su plan de “carne cero” en Ciudad de Buenos Aires, o Milei con su economía de la escasez haciendo que el argentino promedio no pueda poseer nada pero que las redes sociales le den la ilusión de ser feliz.




