PATRICIA BULLRICH DEJÓ A LAS FUERZAS DE SEGURIDAD EN RUINAS

Bullrich prepara su campaña a senadora dejando a las fuerzas de seguridad, que actualmente maneja, totalmente abandonadas. A causa de estos abandonos, la tan prometida reforma del sistema de rangos policiales nunca se materializó. El Decreto 383/2025, firmado por el presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete Guillermo Francos y la propia Bullrich, prometía unificar el doble escalafón de la Policía Federal en una carrera profesionalizada. El decreto supuestamente permitiría a los suboficiales con título universitario transferirse a oficiales. Se anunció en enero, se reafirmó por ley en junio y aún no se ha implementado.
El deplorable estado de las fuerzas de seguridad
Fuentes de la Policía Federal a las que accedió La Raíz Online describen que «en la práctica, universitarios uniformados vigilan puertas o limpian instalaciones, mientras oficiales de 23 años sin experiencia y con mínima formación los lideran«.
La Policía Federal mantiene un sistema rígido y militarizado de otra época, que desperdicia recursos humanos y obstaculiza la movilidad ascendente. En contraste, la Policía de la Ciudad de Buenos Aires opera bajo una única carrera profesional, dividida en funciones operativas, de supervisión y de liderazgo. Allí, los ascensos se basan en el mérito y los salarios son los más altos del país.

La Policía de la Ciudad de Buenos Aires opera con un único escalafón profesional. Se divide en tres ramas: operativa, de supervisión y de liderazgo, pero todas pertenecen a la misma estructura de carrera denominada «profesionalización». Los ascensos se basan en el mérito.
La Policía Federal utiliza un escalafón de doble rango, un sistema de estilo militar de otra época. Los oficiales siguen una rama, mientras que los suboficiales siguen otra. Esta división se remonta a la época en que los graduados de la escuela secundaria ingresaban a la rama de oficiales, mientras que quienes solo contaban con educación primaria se convertían en suboficiales.
Para convertirse en oficial de la Policía Federal, los solicitantes deben cumplir estrictos requisitos de edad e inscribirse como cadetes en un internado similar a una academia militar. El programa no difiere significativamente de la rama de suboficiales, salvo que los cadetes completan un año de carrera de técnico en seguridad.
El Decreto 383/2025 se promulgó con la promesa de Bullrich de unificar el sistema de rangos de la Policía Federal y reducir progresivamente el número de suboficiales. A pesar de sus promesas, la reforma nunca se implementó y Bullrich luego se desligó diciendo que primero el ministerio de seguridad debía aprobar los mecanismos.
Bajo el descuido de la ministro de seguridad, los graduados universitarios permanecen estancados en puestos de suboficial, desempeñando funciones de bajo nivel como la vigilancia de puertas y la limpieza de instalaciones. Al mismo tiempo, oficiales de unos 23 años aproximadamente, con habilidades y entrenamiento limitados, ocupan puestos de mando.
El decreto exigía mecanismos para permitir las transferencias entre rangos, pero estos mecanismos nunca se crearon. Para que un graduado universitario pudiera ascender a oficial, aún tendría que completar tres años como cadete. El sistema considera esos tres años como equivalentes a un título técnico en seguridad, incluso si la persona ya posee una titulación académica superior. Por ende, profesionales con título universitario se mantienen en funciones básicas de tropa, mientras oficiales jóvenes sin experiencia las dirigen.
En vez de intentar solucionar estos problemas institucionales, Bullrich prefirió gastar millones en el nuevo Departamento de Investigaciones Federales (DFI), el cual fue solo una renovación estética. Esta renovación incluyó vehículos viejos repintados y trajes costosos nuevos, pero de baja calidad mientras la policía federal pide un salario acorde a los elevados costos que tiene el país bajo la gestión libertaria. Estos salarios llevan más de un año congelados y sumada al colapso de las obras sociales, ha obligado a más de 600 miembros a renunciar solo en el primer semestre de 2025. Esta cifra incluye no solo a policías, sino también a médicos, enfermeros y personal administrativo. En años anteriores, las renuncias promediaban no más de 50 cada seis meses. El éxodo no tiene precedentes.

Sin salario digno ni obra social
El suicidio del oficinista Alejandro Tejerina en el baño del Hospital Churruca marcó un punto de quiebre en una fuerza que ya se encontraba bajo una enorme presión. Los salarios han perdido la mitad de su poder adquisitivo desde que Javier Milei asumió el cargo. Para diciembre de 2023, los agentes de la Policía Federal ganaban aproximadamente lo mismo que los de la Policía de la Ciudad, pero ahora los salarios de la Ciudad son un 50 % más altos.
El sistema de salud de la Policía Federal y el IOSFA colapsó. Miles de farmacias dejaron de atender pacientes, se suspendieron los servicios y, en muchas provincias, la cobertura desapareció por completo. Aún así, el costo mensual sigue siendo alto. Los oficiales reciben deducciones de alrededor de $100.000 pesos mensuales, mientras que los comisarios reciben descuentos de hasta $300.000 pesos; sin embargo, no reciben atención médica a cambio. El sistema solidario, diseñado para cubrir a cónyuges e hijos, se desmoronó sin subsidios estatales para compensar el déficit.
Las cifras lo dicen todo. Salarios congelados, renuncias en aumento y prestaciones sociales en declive. Profesionales con título universitario limpian baños, mientras oficiales sin capacitación los dirigen. Un decreto que prometía modernización permanece inactivo, ignorado por una ministra más centrada en su campaña que en la institución que se supone debe dirigir.





