MILEI Y BULLRICH LANZAN PROGRAMA DE CIBER ESPIONAJE CON IDENTIDADES FALSAS

Mientras los jubilados apenas tienen para comer y los hospitales se caen a pedazos, el gobierno libertario mira como prioridad financiar un aparato de vigilancia de alta tecnología. Bullrich prepara un sistema de agentes encubiertos digitales, añadiendo un nuevo estrato a las fuerzas de seguridad del Estado argentino.
Los agentes con avatares e identificaciones falsas
La Resolución 828/25, publicada en el Boletín Oficial, autoriza a las fuerzas de seguridad federales y al servicio penitenciario a desplegar agentes encubiertos y reveladores digitales. Estos agentes asumirán identidades falsas, con documentación fabricada por el RENAPER, y operarán avatares en línea para infiltrarse en sitios web y redes sociales.
La resolución establece que estos nuevos roles están diseñados para adaptarse a las «nuevas formas de delincuencia» en línea, pero no define los delitos específicos a los que se dirigen. La vaguedad del lenguaje permite la vigilancia bajo un paraguas legal ambiguo y haciendo pensar que podría usarse para espiar a disidentes del régimen.

Un Nuevo Consejo para el Ciber espionaje
El Consejo para la Formación Académica de Agentes Encubiertos es dirigido por el juez federal Ricardo Ángel Basílico. Este consejo será responsable del reclutamiento y entrenamiento de estos agentes, desarrollando cursos y coordinando con las fuerzas federales y el poder judicial.
Los agentes digitales seleccionarán sus propias biografías falsas y presentarán cartas formales de aceptación para sus nuevas funciones. Cada misión se llevará a cabo bajo la supervisión de una unidad especial, dotada de recursos y legitimidad gubernamentales. Los agentes recibirán capacitación financiada con fondos públicos, incluso mientras otras instituciones estatales enfrentan severas medidas de austeridad.
Con dos resoluciones aprobadas en rápida sucesión, el gobierno está construyendo una infraestructura de inteligencia que podría reutilizarse fácilmente para el control político. Mientras el debate público se centra en las dificultades económicas, avanza una maquinaria paralela financiada por el mismo Estado que afirma no tener dinero para escuelas ni pensiones.
Mientras tanto, Villarruel ordena operativos de espionaje en el Senado.
Estas operaciones de inteligencia digital se activan justo cuando la vicepresidente Victoria Villarruel afirma que ella misma podría estar bajo vigilancia. En medio de las crecientes tensiones con Milei y su círculo íntimo, en particular con Santiago Caputo quién maneja la SIDE extraoficialmente, Villarruel ha implementado estrictos protocolos de seguridad en el Senado.
Claudio Gallardo, jefe de seguridad del Senado, realiza ahora operativos rutinarios en busca de micrófonos ocultos en su oficina. Estas operaciones se han vuelto rutinarias, con un equipo de agentes de inteligencia que ingresa semanalmente con herramientas para escanear dispositivos de vigilancia. Según asesores principales, también inspeccionan el anexo, en concreto el departamento de informática.
El contraste es evidente: la ciber policía argentina crece justo cuando sus líderes políticos desconfían entre sí, y la ciudadanía carga con las consecuencias y con un descontento cada vez mayor.




