El final de Elon Musk y la motosierra.

El final de Elon Musk y la motosierra.

El Senado de Estados Unidos aprobó este martes por un voto el polémico plan fiscal y presupuestario del presidente Donald Trump, que ahora es devuelto a la Cámara Baja del Congreso para su revisión y voto final, con la presión de remitirlo al mandatario antes del 4 de julio.

El proyecto fue aprobado gracias a que el vicepresidente James Vance desempató con su voto para un 51-50, tras un debate de más de 24 horas en el que tres de los 53 senadores republicanos votaron en contra.

El plan busca extender los recortes presupuestarios, imponer mayores restricciones al gasto público y aumentar los fondos para defensa y control migratorio.

Esos fondos implicarían un incremento de 3,3 billones de dólares a la deuda pública en los próximos diez años, según un nuevo estimado de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), lo que supera los 2,4 billones de dólares de la versión aprobada en mayo por la Cámara Baja. El aumento del déficit fue el principal obstáculo que enfrentó la propuesta entre el ala más conservadora del Partido Republicano.

Desde que dejó su cargo en la Casa Blanca a fines de mayo, Elon Musk se transformó en un crítico del aumento del gasto propuesto por Trump. Desde la presentación del proyecto, lo calificó como «masivo, escandaloso y lleno de gastos innecesarios». El lunes, pidió a los senadores republicanos que no votaran el endeudamiento solicitado por Trump: «A cada miembro del Congreso que hizo campaña sobre reducir el gasto gubernamental e inmediatamente votó por el mayor incremento de la deuda de la historia, debería caérsele la cara de vergüenza. Y perderán sus primarias el año que viene aunque sea lo último que haga en esta Tierra», escribió.

Trump respondió a los ataques de su antiguo aliado y aportante de campaña. Apuntó contra el dueño de Tesla y SpaceX y le recordó que si se acabaran los subsidios estatales también se acabarían «los lanzamientos de cohetes, los satélites y la producción de coches eléctricos, y nuestro país ahorraría una fortuna». «Puede recibir, con diferencia, más subsidios que cualquier otra persona en la historia, y sin subsidios, probablemente tendría que cerrar y regresar a Sudáfrica» le contestó Trump.

La imagen más recordada: Milei le gritó «amigo» y le regaló una motosierra plateada.

En medio de ese enfrentamiento con la Casa Blanca, Musk recibió críticas en redes sociales por sus repetidos encuentros con el presidente Javier Milei, incluido el episodio de la motosierra.

«Quizás no deberías haber subido la motosierra al escenario y haberte portado como un tonto. Quizás podrías haber hecho más si no te preocupara tanto verte bien», le reprocharon usuarios. Musk respondió que era un «punto válido» y reflexionó: «Milei me dio la motosierra entre bastidores y la usé, pero, en retrospectiva, me faltó empatía».

El magnate fue uno de los aliados más fieles de Milei durante la campaña de Trump y durante su breve paso por la Casa Blanca al frente del DOGE (Departamento de Eficiencia Gubernamental), un organismo que Milei señaló como inspirado por el Ministerio de Desregulación que dirige Federico Sturzenegger. Musk celebró el discurso homofóbico de Milei en Davos y lo recibió en varias visitas en las que el mandatario argentino mantuvo reuniones con empresarios que aplaudían sus críticas al Estado y a los impuestos.

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