MILEI CONVIERTE LA SIDE EN SU PROPIA KGB SIN PASAR POR CONGRESO

MILEI CONVIERTE LA SIDE EN SU PROPIA KGB SIN PASAR POR CONGRESO

En la última noche de 2025, mientras la mayor parte del país se preparaba para cerrar el año, el Poder Ejecutivo argentino emitió un Decreto de Necesidad y Urgencia que reestructura radicalmente el sistema nacional de inteligencia. El decreto, conocido como DNU 941/25, fue firmado por el presidente Javier Milei sin debate en el Congreso y reescribe gran parte de la Ley de Inteligencia Nacional (25.520).

La ​​reforma reorganiza toda la arquitectura de inteligencia, centraliza el poder e introduce nuevos conceptos que amplían drásticamente la autoridad de vigilancia en todo el Estado en forma similar a la KGB en épocas soviéticas.

La SIDE en el Centro de Todo

El decreto sitúa a la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) en el centro absoluto del sistema de inteligencia. La SIDE ahora dirige directamente todo el Sistema Nacional de Inteligencia, aprueba y controla los presupuestos de inteligencia y administra los fondos reservados y discrecionales.

La SIDE también tiene la facultad de exigir información a todos los organismos públicos nacionales, los gobiernos provinciales y la Ciudad de Buenos Aires. Esto crea una estructura de mando única con acceso a datos de prácticamente todos los niveles de gobierno.

El decreto también autoriza a los agentes de inteligencia a aprehender a personas en casos de presunta flagrancia o por orden judicial, difuminando la línea entre el trabajo de inteligencia y las facultades policiales.

Uno de los cambios más significativos es la declaración de que toda actividad de inteligencia es, por definición, encubierta. El decreto establece explícitamente que toda acción realizada dentro del Sistema Nacional de Inteligencia tiene carácter encubierto debido a su «sensibilidad», con el objetivo declarado de minimizar lo que denomina «Riesgo Estratégico Nacional».

Esto establece el secreto como la regla general, no la excepción. La supervisión se debilita estructuralmente cuando las actividades se clasifican desde el principio, sin límites precisos sobre lo que se considera acción encubierta.

La Expansión del Recontra Espionaje

El DNU 941/25 transforma la antigua Agencia de Seguridad Nacional en la Agencia Nacional de Contrainteligencia. Su misión, definida de forma amplia y vaga, incluye la prevención del espionaje, el sabotaje, la interferencia extranjera y las operaciones de influencia que puedan afectar el orden constitucional o los intereses estratégicos nacionales.

Estas definiciones son intencionalmente amplias. Prácticamente cualquier actividad política, social o institucional puede interpretarse como una amenaza estratégica potencial en este marco.

El decreto separa la ciberseguridad de la ciberinteligencia. La ciberseguridad se asigna al recién creado Centro Nacional de Ciberseguridad, dependiente la Jefatura de Gabinete de Manuel Adorni, quien responde a la hermana del presidente, Karina Milei. La ciberinteligencia, por su parte, se transfiere directamente a la SIDE mediante la creación de la Agencia Federal de Ciberinteligencia. Así, parte de la inteligencia del país pasa a manos de una mujer que hasta hace poco vendía tortas por Instagram e iba a programas de televisión a garronear televisores.

Se reasignan los activos, el personal y la infraestructura anteriormente dedicados a la ciberseguridad. La SIDE conserva el control exclusivo de las operaciones de inteligencia en el ciberespacio, mientras que la política de ciberseguridad queda bajo la coordinación política del ejecutivo.

Se crean dos nuevos órganos de coordinación. La Comunidad Nacional de Inteligencia reúne a agencias de inteligencia, unidades de las fuerzas armadas, fuerzas de seguridad y otros organismos especializados bajo el liderazgo de la SIDE.

La Comunidad Nacional de Información va más allá. Incluye ministerios, autoridades de identificación, servicios de migración, aduanas, agencias nucleares y otras instituciones que generan datos estratégicos. La SIDE define cómo todas estas entidades deben suministrar información.

Los datos personales, los registros migratorios, los movimientos financieros y las bases de datos de identificación se convierten en insumos de inteligencia a escala sistémica.

El gobierno justificó su decisión por decreto alegando que el proceso legislativo es demasiado lento e incompatible con las necesidades estratégicas urgentes. Esta decisión se tomó a pesar de que el Congreso estaba operativo y podría haberse reunido en sesiones extraordinarias.

Esta es la segunda reforma de inteligencia promulgada por decreto en menos de un año. En lugar de una actualización específica, la reforma reescribe decenas de artículos, concentra la autoridad en el Ejecutivo y debilita los mecanismos de control democrático.

Estas movidas vuelven a poner en el mapa político al asesor y pareja del presidente, Santiago Caputo. El abultado presupuesto de la SIDE es una de las cajas favoritas de “Caputito” junto a YPF, dinero que reparte entre su troll center y negocios personales. Hace un mes, posicionó como nuevo jefe del organismo a su socio Cristian Auguadra, que a diferencia de la mayoría de espías, tenía un perfil público en Facebook con cientos de selfies.

FUENTE: Perfil.

Como vice director sigue Diego Kravetz revelado como agente con vínculos extranjeros con la CIA y el MOSSAD por La Nación.

Un Estado Liberal Construido sobre la Sospecha

Legisladores y figuras políticas advirtieron que el decreto generaliza la sospecha en la sociedad y permite que la lógica de la inteligencia penetre en la administración pública, las universidades, los sindicatos y las organizaciones sociales.

El propio artículo n°2 del decreto declara que cualquiera que opine para influenciar en la toma de decisiones de la población en general será objeto de investigación por parte de la SIDE con posibilidad de ser detenido bajo sospecha.

Al expandir las medidas de contrainteligencia a todo el sector público, la reforma habilita mecanismos de vigilancia interna en ministerios, hospitales públicos, instituciones de investigación y empresas estatales.

El resultado es un modelo donde la vigilancia se vuelve estructural, el secretismo se normaliza y las agencias de inteligencia operan con mayores poderes coercitivos.

Además, el DNU 941/25 transforma la inteligencia en un sistema centralizado, opaco y altamente discrecional. Erosiona la supervisión civil, amplía el acceso a datos personales y fusiona la inteligencia con las capacidades de aplicación de la ley.

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